Gracias a su humildad, Cenicienta pasó de sirvienta a princesa

La virtud bastarda

La semana pasada estuve en la casa de una conocida, quien había organizado una terapia espiritual con un grupo de israelíes, para darle apoyo ‘logístico’…entiéndase cocinar y limpiar. Recuerdo que el primer israelí que conocí me impresionó. Era un muchacho de 28 años, con dreadlocks, tatuajes…y de piel oscura. ‘No sabía que hubiese judíos negros’, pensé…y […]