El Karma – Rudolf Stainer

Stainer va mucho más allá de la noción 'causa y efecto'

Hace dos años el nombre de  Rudolf Steiner (1865-1921) no me decía mucho. En realidad me decía nada, si bien su apellido me hacía suponer que tenía orígenes alemanes y/o judíos. Hoy sé que Steiner nació en Austria, en 1861, y que el cristianismo, de un modo no convencional, al igual que el budismo y el hiunduismo, marcaron su espiritualidad.

Y aunque en Internet hay tanta información sobe él, es difícil encontrar títulos para sintetizar su genialidad y versatilidad. Es más sencillo decir que creó la pedagogía Waldorf,  sistema de educación vigente y cada vez más extendido el mundo y que aquí en Italia cuenta con tantísimos seguidores; fundó una corriente filosófica llamada ‘Antroposofía’ y desarrolló tanto la ‘Medicina Antroposófica’ como la agricultura biodinámica.

Ahora estoy leyendo Las Manifestaciones del karma, a un un ritmo asombrosamente lento. Empecé en octubre del año pasado y si bien el argumento me interesa, no siempre estoy en el mood adecuado y/o encuentro otros libros en el camino. Hay que decirlo: es una lectura demandante.

Igual preferí no esperar hasta el final del libro para compartir lo que he encontrado:

  • ‘Ninguna experiencia, sin embargo, puede influir sobre nosotros si no tenemos la capacidad de sacarle ventaja.  Su importancia sobre nuestro devenir depende del modo cómo la utilizamos. La ventaja de la experiencia depende, entonces, del trabajo espiritual que cumplamos en relación a la experiencia misma.
  • El karma no exige resignación ante un destino inmutable. Al contrario el karma conlleva la certeza de que ninguna acción, ningún evento humano queda sin efecto o se cumple en el mundo fuera de todas las leyes; y que, en cambio, se adecua a una ley de justicia, de compensación. Si no existiera el karma, en el mundo reinaría la arbitrariedad. Así, en cambio, yo puedo saber que cada una de mis acciones, cada una de mis experiencias entra a formar parte de un complejo de fuerzas que sigue una ley fija.  Mi acción es libre, pero su efecto está sujeto a leyes fijas.
  • En nuestras sensaciones puede ocurrir un cambio sustancial, dependiendo de si consideramos un hecho de la vida como efecto o como causa…La misma ley del karma puede ser reconfortante.
  • Las verdades del espíritu se reconocen sobre todo por sus frutos y no por medio de pruebas, las cuales, por muy sofisticadas que aparezcan, no pueden ser sino escaramuzas de la lógica’.

Quién sabe cuándo terminaré de leer esta obra. No tengo prisa. Quizá, todavía, no estoy lista para saber (y asimilar) más de lo que hasta ahora sé. Igual, después de haber leído ya un libro suyo,  de cuyo título no estoy segura, sé que Stainer si bien no es para todo público ni mucho menos condescendiente, te deja esa grata sensación de que fue una lectura difícil, pero valió la pena.

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