‘Palabrario’ de fin de año

El realismo de estos niños jugando en un subibaja es enternecedor

Hace  un año, tal día como hoy 31 de diciembre, estaba en Roma…lista para despedir el 2014 y recibir el 2015. Esta vez estoy en Vicenza, en la región de Veneto, a 414 kilómetros de la ‘Ciudad eterna’. Vine aquí para ‘Año nuevo’, aunque en realidad fue la vida la que me trajo; ya que visitar estos lados, si bien vale la pena, no estaba en mis planes.No estaba ni estuvo en mis planes, así como tampoco lo estaban las experiencias variopintas que he tenido en este año. Y aunque nadie tiene una bola de cristal para leer el futuro, en ciertos momentos la vida puede tornarse ‘segura’ y ‘tranquila’… Eso que llamamos ‘estable’…o ‘predecible’. En mi caso no fue así…y no me quejo ni me lamento. Precisamente por eso, la palabra (en realidad son tres) que mejor describe mi año 2015 es ‘sorpresa’, empezando por el  mismo hecho de seguir en Italia, después de más de un año y medio. La sorpresa, precedida de su hermana ‘impredecibilidad’, de vivir en una embarcación, de ser una pseudomarinera y hasta de ir, en un barco de vela, a la Isla de Ponza. La sorpresa de participar como extra, no remunerada, en un videoclip…video que ignoro si ya nada en el mar de youtube. La sorpresa de haber hecho teatro en Domodossola, cuando ello no figuraba, ni de lejos, en mis intenciones. Porque aunque el mundo de las tablas era una asignatura pendiente desde mis tiempos de la universidad, ciertamente, no era una prioridad ni la razón principal que me había llevado de Fimucino hasta Domo (como coloquialmente le dicen a la ciudad). Ni hablar de la gente valiosa, valiosísima que allí conocí. Gente mucho menos expansiva que los romanos y que los meridionales (del sur de Italia), gente con sus modos de montaña…un poco, quizá, más tímidos y sencillos. Gente que no recurre a títulos (no vociferan que eres su amigo y que están felices de que así sea), pero que, en silencio y lentamente, te abren el cuore, te dejan entrar y actúan en consonancia. La sorpresa de descubrir que el conflicto con el otro puede ser un regalo, en tanto que sirve de espejo…y aun más, la revelación de ver que no hay un ‘otro’…y que la ‘otredad’ es una mera ilusión. La sorpresa de encontrar que, aún en mis circunstancias, son muchos, muchísimos, los motivos para estar agradecida…y que me faltan dedos para contar a los nuevos amigos que me trajo este año; sea que estos amigos estén en el norte de Italia, en Roma o incluso en España.

¿Y las otras palabras? La segunda es ‘resistencia’, aunque ya no en términos físicos de oponerse a una fuerza o una energía. No fue una resistencia de lucha o de conflicto; sino la de quien sabe que debe seguir, porque rendirse es una ‘no-opción’. Porque en ciertos momentos, tirar la toalla es peor que continuar, aún cuando la incertidumbre sea grande. La resistencia de quién persiste y de quién a sabiendas de que, con frecuencia, soltar es mejor, cree que sí vale la pena ‘correr la milla extra’…así sea para contarlo. Porque, al final, ‘nadie nos quita lo bailao’…y en mi caso, me encanta bailar.

La última palabra, mas no por ello menos importante, es aceptación…Y vaya que este término es complejo, tanto como los matices idiomáticos pueden serlo. Esta es una aceptación desprovista de evaluaciones, de consideraciones o de aprobaciones. Esta no es la aceptación de quien es admitido en un club o de quien ingresa a la universidad; o de la película que goza de buenos comentarios por parte del público y de la crítica. La mía no fue una aceptación, digamos, tan ‘mundana’…fue una de bajo perfil, fue una silente aunque me costó lágrimas, frustración y uno que otro cabezazo contra la pared (en el más metafórico de los sentidos, claro). Es la aceptación de quien recibe algo, como si le dijeran: ‘Toma este cuaderno’ o ‘toma mi teléfono’. Mi aceptar fue uno más parecido a la de la ‘Oración de la serenidad’, ésa que dice: ‘Dios, dame la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar; valor para cambiar las cosas que puedo; y sabiduría para reconocer la diferencia’…Porque a lo largo de este año fueron tantas las veces en las que me encontré queriendo estar en otra circunstancia, queriendo cambiar todo y queriendo, incluso, que los otros fueran más como yo quería que fueran; que, al final, encontré que lo más sensato que podía hacer era tomar lo que la vida me daba (me dió) y aceptar a los otros como el paquete perfecto de cualidades y defectos que son (y que eran)…sin querer cambiarlos.

Verona vista desde el Castel San Pietro…Otro paseo inesperado para cerrar el 2015

Ahora que lo pienso, dejarme ‘sorprender‘ fue fácil…y gratificante; ‘resistir’ fue prácticamente la única opción (así que no tomo ningún mérito personal); pero ‘aceptar’ fue y es el verdadero reto, el verdadero aprendizaje no concluso, la dimensión más profunda de este 2015 que ya se va.

Y sólo puedo reiterar mi agradecimiento a Dios, al universo, a la vida, vida que mutó en muchísimas personas, que tomó forma de lugares diversos, que se evidenció en momentos hermosos y en pasajes desoladores…’¡Maestra vida, camará!’, como canta Rubén Blades. Y levanto una mano para despedir, con gratitud y cariño, este año 2015…y abro mis brazos y el corazón, con todo y cuarto chakra incluido, para recibir al 2016. ¡¡Feliz año nuevo!! 🙂

Comments: 2 replies added

  1. Silmar Jimenez January 8, 2016 Reply

    Mel preciosa ¡que bueno leerte! Con tantas ganas de saber de ti te leo y no sabes cuanto te envidio porque estás viviendo. Me gustaría verte y que me contaras en primera persona todas esas experiencias y doy gracias a Dios por que todavía sigues por esos lares, a pesar de todo y me siento orgullosísima de mi Mel valiente, de mi Mel aventurera, mi Mel fuerte porque te siento así fuerte, curtida. Déjame saber de ti, cuídate mucho y sigue viviendo hasta que la misma vida, sorpresiva e impredecible te lleve a echar raíces. Te mando un abrazo enorme y apretado. Que sepas que te recuerdo siempre y que siempre estaré para ti.Te quiero mucho negrita. Silmar

    • Mela J.H.R. January 11, 2016 Reply

      ¡¡Sil bellaaaaa!! Gracias por tus palabras llenas de cariño; gracias por darme ánimo y gracias por leerme, por supuesto....Ciertamente, todo este tiempo en Italia ha sido 'intenso', una escuela exigente, mas gratificante de un modo profundo y sin bambalinas.Y sí, antes o después intercambiaremos historias sea con un café, una botella de vino o unos helados de por medio. Te envío un fuerte abrazo y muuucho cariño. :)

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