La victoria de Penélope

Una postal luminosa del 'countryside' irlandés para despedir al 2013 y recibir al 2014

Y sí: Úlises tuvo que enfrentar lestrigones, cíclopes y toda clase de adversidad –y aventura romántica– durante los diez años que duró su viaje de retorno a Ítaca…Y mientras a ‘la pobre’ Penélope, asediada por hombres deseosos de acostarse con ella – casarse, quise decir– no le quedó otra que tejer y destejer una mortaja, como estrategia para mantener su fidelidad a su errante marido…¿Y a mí? A mí se me antoja ser un poco más Úlises, sintiendo un llamado que me urge a levar anclas, a moverme, a continuar mi camino, a buscar otros horizontes. Pero se me antoja también una Penélope que, cansada de esperar a quien no quiere regresar, se levanta de su postración, decide  quemar, regalar, botar los hilos y las agujas; o, tal vez, los usa para tejer una bufanda (con el frío de estos días es más que necesaria) o un vestido bonito…Se me antoja una Penélope que dijó:’¡Basta!’ y salió a la calle a reencontrase con el mundo y a vivir a tope. Se me antoja decirle ‘chao pescao’ a este 2013, con el corazón lleno de gratitud por lo muy bueno, por lo bueno y por lo no tanto (aunque al final todo ha sido pa’ bien)…Se me antoja sonreír y abrazar en la distancia a quienes están, a quienes han estado e incluso a quienes están por llegar (mis sobrinos Santi y ‘Emmalessa’). Se me antoja brindar por las sorpresas, por las nuevas caras en mi vida, por las tierras prometidas, por los sueños (por mis sueños), por las señales. Se me antoja ser feliz (con lo cursi y lugar común que resulta) y, finalmente, decir: ¡Bienvenido y bendito seas 2014!

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