‘Viajes con Heródoto’ de Ryszard Kapuscinski

La historia de Kapuscinski se une con la Herodoto en el libro

Viaje con Heródoto, del, ya fallecido, periodista polaco Ryszard Kapuscinski fue uno de los primeros libros que intenté leer en italiano, la más de las veces por inferencia. Era enero de 2015 y tuve que devolverlo a la biblioteca, cuando aún me faltaba más de la mitad .Sin embargo, pude anotar estas frases:

Heródoto –dice- jamás rechaza ni condena la otredad, todo lo contrario: intenta conocerla, comprenderla, describirla. ¿El hecho diferencial? Sólo está ahí para subrayar la unidad, en toda su plenitud y riqueza’.

‘Para Heródoto la multiculturalidad del mundo es un tejido vivo, palpitante, en que nada está dado ni definido de una vez para siempre sino que no cesa de transformarse, de cambiar, de crear nuevas relaciones y nuevos contextos’.

“¿Y entonces: quiéns es Heródoto come viajero? Heródoto es el típico caminante, como se dirá en la Europa del Medioevo. Heródoto es la persona siempre en camino porque la esencia de la vita misma consiste en estar siempre en camino. Pero este su caminare, este su errar, no es vagabundear a la ligera de lugar en lugar: los viajes de Heródoto son estudiados – así como tienen una meta los peregrinajes de los caminantes del Medioevo (Roma, Jerusalen, Santiago de Compostela) – y sirven para conocer el mundo y sus habitantes y luego describirlos. Heródoto quiere describir “las gestas grandes y maravillosas de los griegos como aquellas de los bárbaros” y en no hacer distinción está la grandeza di Heródoto como caminante y como escritor”.

Heródoto viaja por el mundo, encuentra otros seres humanos y escucha lo que tienen que decirle: ellos cuentan quiénes son, sus historias…El conocimiento asume la forma del cuento. Se sientan alrededor del fuoco y cuentan. El primer avance intelectual del la humanidad es el paso del miedo al cuento (no es una sostitución, porque el miedo sigue siendo una función necesaria), y digámoslo con las palabras originales de Heródoto: el primer avance intelectuale de la humanidad es el paso del ‘fobos’, el miedo, al logos-logos, el cuento. Y el riel sobre el cual transita este pasaje es la ‘memoria’, o mejor, es el miedo de perder la memoria”.

“La luz del fuego atrae y une al grupo, libera energías positivas. Fuego y comunidad, fuego y memoria, fuego e historia…y el fuego, además de ser uno de los elementos materiales que favorecen la supervivencia y el desarrollo humano, entra como metáfora en la historia del pensamiento. El ‘fuego’, en la lengua de Heródoto, ‘piros’ es la metáfora del ‘saber’, en griego, ‘sophos’. Las palabas piros (el fuego) y sophos (el saber) en la historia de la cultura siempre han sido vecinas…El ‘fuego’ representa el espíritu inquieto de quien es curioso, de quien tiende a conocer a comprender, a aplicarse, a buscar”.

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