Con la piel de camaleón

Adapatarse al cambio es una estrategia para alcanzar los objetivos

Era enero de este año, si mal no recuerdo. Caminábamos bajo el frío de Dublín hablando sobre las palabras que definían cómo había sido el 2013 para cada uno de nosotros. Yo dije ‘gratitud’ y ‘milagros’; mientras él –un napolitano con diez años en Irlanda– optó por ‘pruebas’ y ‘adaptación’. A fuerza de sinsabores, él había aprendido a ‘dominar’, desde niño, el arte de adaptarse a las situaciones. Y aunque él lo decía sin dejos de presunción, yo sentía un poco de envidia. Pensaba que yo jamás podría decir tal cosa. Aunque los cambios me resultan necesarios y a veces hasta agradables, la verdad es que no siempre se me dan bien…Claro, si los cambios encajan en mi guión me encantan; pero si son, como suele ser, de los que se presentan sin avisar, ni ser buscados ni deseados la historia es muy diferente.

Así que mientras él me contaba de su capacidad de adaptación, yo escuchaba atenta y me limitaba a asentir, como diciendo: ‘Sí, sí. Te entiendo perfectamente. Yo soy la reina de la adaptación’. Obviamente en ese reino no llegaba ni siquiera a aspirante a vasalla. Así que, el ‘sí, sí’ ahogaba un deseo de ser al menos un poquito más capaz de dejar que las cosas fluyan, de ser un poco más flexible y mucho menos terca. Casi me parece escuchar a mi amiga Astrid diciéndome: ‘…Pero como eres terca, sé que lo vas a hacer’ o la variante astrológica: ‘Como buena tauro, insistes, insiste e insiste en darte contra la pared’. Más recientemente, he escuchado a otras personas decirme: ‘¡Qué determinada eres!’…y frases por el estilo. Y creo que este modo solapado de llamarme terca me gusta más. ¡Casi suena a virtud cardinal!

Sin embargo, cada vez que alguna amiga, especialmente Astrid, decía las tres palabras: ‘Sí-eres-terca’, para demostrarle cuan errada estaba yo repetía machaconamente: ‘No, no. No soy (tan) terca…Porque, de verdad, yo no soy terca, lo que pasa es que… Pero no, definitivamente, no soy terca’. Y ella sonreía victoriosa. Mi insistencia no hacía sino ratificar aquello que ella sabía desde siempre: Sí era terca.

No obstante, en aquella noche de enero cuando decía para mis adentros: ‘Ojalá yo pudiese ser más adaptable’, ya estaba firmando –y sin saberlo– una sentencia. Una vez más, el genio/ángel/entidad espiritual que escucha (y atiende) mis ‘ojalá sí’ y, sobre todo, mis ‘ojalá no’, seguramente dijo: ‘There you go, darling’.

Y menos de seis meses después yo estaba jugando ya, también sin saberlo, a ‘¿Quién se adapta más?’ Y no estaba muy feliz  de hacerlo, pero bueno…La terquedad tampoco me permitiría tirar la toalla. Entonces, mi hermano menor me decía por teléfono: ‘La mía, quien sobrevive no es el más fuerte ni el más inteligente, sino quien sabe adaptarse al cambio’. ¿Cómo refutar, entonces, la genialidad de este axioma, sin importar quien haya sido su autor (en Internet desmienten que sea atribuible a Darwin)?

Pero ahora, después de tanto cambio y contracambio, veo que tampoco se trata de dormirse e irse con la corriente…Ni mucho menos desgastarse luchando contra ella. Sea como sea, sigo poniendo de mi parte y hasta agarrándole el gusto a las materias ‘Adaptabilidad’ y ‘Cambio’. Ellas son las maestras y cada tanto, como ocurría cuando estaba en preescolar, me dibujan caritas felices en el cuaderno.

Sin embargo, el juego no ha terminado. Los cambios se siguen sucediendo, a veces como en ráfagas; si bien hay ciertas treguas. Los mapas resultan anacrónicos: El territorio que describían ayer, hoy es totalmente diferente. Los zapatos son, básicamente, los mismos; sólo que bastante gastados, pero más cómodos. Las decisiones son llaves que abren puertas a mundos insospechados. La fe es la gasolina. El GPS es la intuición y un tanto de la certeza de que se tome el derrotero que se tome, al final se arribará al destino justo en el momento perfecto. Y el caminante no deja de sorprenderse ante tantas sincronías y coincidencias incluso en las situaciones más absurdas o inextricables; y piensa, al tiempo que sonríe: ‘¡Quienquiera que esté escribiendo la historia hila fino!’

Comments: 1 reply added

  1. Morris January 5, 2015 Reply

    Thanks for you CamaLeon Article. Like it a looot. Wanna sayt it is little similar to a "Bambu" approach. When Winds can "crack" even the Biggest/Strongest Trees the Bambu Strategy is to being "Flexible" and stil in Action :)

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