De ida y de vuelta

Dicen que, a veces, hay que regresar para continuar

Hay sendas que nunca se han de volver a pisar, decía Machado y canta Serrat. Y uno, dentro de sí, generalmente, sabe –o al menos intuye– cuando un camino no será transitado de nuevo. Sin embargo, otras veces, hay lugares a los que se termina volviendo sin que uno mismo sepa la razón. Trenes con la misma destinación, nombre de estaciones ya conocidos, y paisajes con los que ya se está, más o menos, familiarizado.

Así es como, una vez más, me encuentro en Cortona compartiendo la dinámica familiar con mis amigos. El lugar sigue siendo el mismo –no hay mayor cambio desde julio, cuando estuve de paso por apenas tres días–, pero ellos sí han cambiado un poco y yo otro tanto. Sin embargo, la esencia se mantiene. Los llantos y berrinches de los niños no son infrecuentes, pero los papás ya lo manejan mejor. Ni hablar de Cosmo, el piojito de casi dos años. Interrogado sobre cómo está o cómo le ha ido en la escuela, consciente de su encanto, ya responde: ‘Tutto bene’. Y Aurora, de cuatro año, ya no es tan colérica como antes…Y tampoco me recrimina: ‘Non si dice così (no se dice así)’, cuando cometo un error al hablar. Debo decir que, ella fue –siendo una maestra poco indulgente, no le importaba que mi lengua materna fuese el español y no el italiano– quien me ayudó a aprender los rudimentos de la lengua. Definitivamente, lo único totalmente diferente son los voluntarios de turno: una pareja neozelandesa que trabaja en la granja familiar.

La tranquilidad continúa siendo omnipresente: Se respira, se siente y se ve, mas no sofoca. Bucólico a más no poder, curiosamente, ha sido ésta la única parte donde he podido desempacar mi equipaje. Ya sea porque la estancia será un poco más larga o porque hay espacio de sobra para meter mis cosas, cosas que se han multiplicado a tal punto que hace dos semanas tuve que comprar una maleta pequeña (que se suman a los dos morrales que ya tenía) .  

Pero desempacar tiene un sentido metafísico. No se trata del hecho de poner todo en su puesto,  –el orden no es ni una de mis virtudes ni una de mis obsesiones–, sino de apoderarse de un espacio (así sea temporal); de ser capaz de decir ‘mi habitación’, ‘mi closet’…Es utilizar el pronombre posesivo sin titubear. Es una declaración no articulada de ‘estoy (casi) en casa’. Es hacer una pausa y, tal vez, hallar un poco de la ‘normalidad’, de la cotidianidad y de la ilusión de ‘seguridad’ que la rutina bien puede proporcionar. Y pensándolo bien, la Toscana es el espacio perfecto para tales propósitos: Para refugiarse, para recuperarse, para reorganizarse, para hacer reencuadres… y luego continuar.

Y pensar que la primera vez que escuché hablar de estos lados fue en 2005, cuando vi –en compañía de mi mamá, si mal no recuerdo– la película Bajo el sol de Toscana. En esa ocasión pensé en voz alta: ‘Me gustaría visitar ese sitio’. Era un deseo formulado con ligereza, como si ahora mismo dijese: ‘Algún día me gustaría ir a Santiago de Chile’, ‘me encantaría ir a la ópera’ o ‘quisiera comerme una torta de chocolate’: Algo agradable más no vital… Porque, la verdad, jamás pensé seriamente en venir (más seriamente he pensado ir a Chile o a una función de ópera, de hecho).

En la peli, con todo y ‘happy ending’, Frances Mays (Diane Lane) viene a Cortona para reconstruir su vida, después de haberse divorciado… En mi caso ni siquiera ha habido matrimonio todavía, pero un poco más o menos, estoy en la misma acera (y en los mismos prados también, sólo que ahora el invierno es inminente) de la protagonista. En el momento de sopesar parte de lo vivido. Y tras casi siete meses de nomadismo en ‘La bota’, debo decir que se siente bien saber que dormiré en la misma cama por mucho más de dos semanas; que comeré en la misma (grata) compañía y que viviré una versión más simple de la vida: la del campo. Y más adelante descubriré porque tenía que volver. Quizá un pedazo de mí se había quedado aquí –aguardando mi regreso– y necesitaba ser retomada (o rescatada’). Sea como sea, esta vez espero llevarla conmigo.

Comments: 2 replies added

  1. Morris November 15, 2014 Reply

    Very Nice and Poetic View of Traveling around and Meeting your Environment and also trying to find who you are Yourself ... Thanks

Expresa tu opinión