Comenzar de nuevo

Comenzar de nuevo, a veces, es la única alternativa

Casi tres meses sin escribir. Stop. Respiro. Pausa, para detenerme a reflexionar, evaluar y actuar. Producto de esta pausa he hecho algunos cambios en mi blog. Los cambios gráficos saltan a la vista, mientras que los editoriales están todavía en proceso.

La verdad es que antes de renovar Senda y caminos tuve muchas dudas. Eran interrogantes de tipo ‘existencialista’, si bien bastante pragmáticas. A quienes acudí en busca de consejos, frecuentemente, me preguntaban: ¿Cuál es tu producto? y ¿quién es tu cliente? Yo me encogía de hombros, con una mezcla de culpa y de ingenuidad. Sintiéndome todavía más ‘tonta’, respondía: ‘Yo no vendo nada. Yo sólo comparto información’.

Las preguntas me desmoralizaban, pero eran muy legítimas. Hubo hasta quien, con buena intención, me dijo: ‘Escribir para la comunidad de venezolanos en Roma puede ser rentable’. Mi respuesta fue: ‘Gracias, pero no estoy interesada en ese tema’.  -‘Bien. Este es mi último consejo’, añadió. Fin de la conversación.

De cualquier modo, todos estos cuestionamientos me hicieron entrar en una ‘mini-crisis’ acerca de la utilidad de escribir sobre inmigración y multiculturalidad, principalmente, y otro tanto sobre estilos de vida alternativos. ¿Quién está o podría estar interesado en esto?

En el fondo, era  una ‘crisis’ relacionada con el sentido de hacer algo determinado, en este caso escribir; y hacerlo para mostrar las realidades que descubro, muchas veces sin ni siquiera buscarlas. Escribir para informar, para sensibilizar y, sobre todo, porque me gusta.

Claro que tampoco ignoro la lógica del mercado. Simplemente he decidido continuar siendo fiel a mí misma y a las cosas en las que creo,  aunque sin ser fundamentalista.

Hoy estoy relanzado mi blog, que por estos días cumple cinco años. Este comenzar de nuevo, con aniversario incluido es significativo; porque ni el blog ni yo somos los mismos, empezando por un hecho geográfico: primero estaba casi recién llegada a Irlanda; y ahora estoy en Italia. Claro, mi blog se ha desarrollado de manera casi orgánica, porque nació sin pretensión alguna. Lo que según los entendidos en marketing era ya un ‘craso error’. Hacer el producto, sin planificación, y después hacerse las preguntas fundamentales (¿qué cosa se vende? y ¿a quién?).

¿Que fue primero: el huevo o la gallina? La verdad, no lo sé; y no creo que sea (muy) importante. En todo caso, decidí ser leal a mi misma y, simplemente, comenzar de nuevo y continuar escribiendo sobre lo qué quiero. Decido tomar ‘el camino que tiene corazón’, como decía el mítico Don Juan, de Carlos Castañeda… Sin pedir disculpas, ni mucho menos pedir permiso.

 

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